Historia de la investigación en el Parque Arqueológico

Cadáver chica encontrado en la Fosa 1.

Fosa 1 que data entorno al año 100 aC.

Aunque las primeras excavaciones arqueológicas se realizaron en el año 1933, ya en el siglo XVI los eruditos tenían identificada la ciudad de Iesso y, en 1914, Eduard Camps i Cava presentó a l’Institut d’Estudis Catalans una Memoria de los hallazgos arqueológicos efectuados en la Plana de Guissona de 1903 a 1913. La intervención arqueológica de los años treinta fue llevada a cabo por el Servicio de Investigaciones de l’Institut d’Estudis Catalans y dirigida por el arqueólogo Josep Colomines. Se trató de una excavación preventiva, a raíz del hallazgo esporádico de construcciones y cerámicas antiguas en la plaza del Vell Pla de Guissona que pertenecen al Bronce final y primera Edad del Hierro.

Tras esta excavación hubo un largo período de casi 40 años en que no se llevaron a cabo excavaciones sistemáticas y las piezas fueron cuidadas y custodiadas por aficionados locales, alguno de ellos “discípulos” de Camps. Asimismo, siguieron recogiendo y guardando piezas diversas, algunas de ellas de gran valor arqueológico.

La actividad arqueológica se reanudó en 1975, a raíz de unos hallazgos en unos campos de cultivo situados al norte de la población. Los restos descubiertos se interpretaron como parte de un edificio termal de época romana, pero la excavación no pudo ser completada en ese momento y es actualmente cuando se está trabajando en esta zona. La excavación en los años setenta continuó en otros puntos del yacimiento y así se obtuvieron las primeras secuencias estratigráficas y una primera aproximación cronológica de la ciudad. Además, se puso de manifiesto que una parte de la ciudad romana quedaba debajo de zonas no urbanizadas y campos de cultivo.

 

Torre defensiva de la ciudad romana de Iesso.

Fotografía de la entrada norte a la Ciudad

En 1983, la Generalitat de Catalunya llevó a cabo trabajos de prospección para la delimitación de la zona norte del yacimiento y los resultados de esta intervención permitieron descubrir restos de la muralla y la puerta norte.

En los años ochenta, el plan urbanístico de Guissona declaró el área zona de reserva de suelo, destinada al futuro parque arqueológico. Posteriormente, en 1990, la Diputación de Lleida y el Ayuntamiento de Guissona compraron la parcela, llamada Camp Primer, espacio que se convirtió en el embrión del proyecto. Y ya a partir de ese año, verano tras verano se han sucedido las excavaciones en el Parque, con más o menos recursos económicos.

“En 1995 el yacimiento fue declarado Bé Cultural d’Interés Nacional (BCIN) por la Generalitat de Catalunya.”

En 1999, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat compró tres parcelas más y a partir de 2004, mediante un convenio de alquiler con derecho a excavación, se creó todo el espacio del actual Parc Arqueològic.

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